¿Cómo Recuperar la Belleza? Ciudad Magdalena De Kino SO
En las vacaciones obtuvimos ese precioso tono dorado que oculta cualquier imperfección. Pero cuando desaparece ese bello tono, los estragos del sol se hacen visibles. Aquí te decimos cómo recuperar la belleza...
CLINICA COSMETOLOGIA Y ESTETICA
(632)3221551
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Hermosillo, SO
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VARELA RUVALCABA LUZ DEL ROSAR
(631)3194220
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Nogales, SO
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NUEVO TEMAZCAL
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alcantar 49 , el puerto
PUERTO PEÑASCO, SO
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BALDERRAMA DIAZ IVONE DARINA
(662) 216-0514
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HERMOSILLO, SO
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San Luis Rio Colorado, SO
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MAYORQUIN ESPINOZA JORGE
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Obregon, SO
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HERMOSILLO, SO
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HERMOSILLO, SO
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ESTETICA CANINA ROSA MARIA
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Nogales, SO
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¿Cómo Recuperar la Belleza?
Lo que nos deja las vacaciones
El bronceado no es el único recuerdo que nos queda de las vacaciones. Hay otros, y no tan favorecedores.
• Arrugas. El sol es el factor oxidante número 1 y a estas alturas todas conocemos su influencia en el envejecimiento de la piel.
• Manchas. El coqueteo solar activa la melanina y no siempre de manera uniforme. No es extraño encontrar zonas del rostro o las manos "marcadas" a la vuelta de las vacaciones.
• Flacidez. Los rayos UVA van minando progresivamente las reservas de colágeno y elastina de la piel (responsables directas de su tersura y firmeza).
• Sequedad. El sol deshidrata y se "bebe" el agua que las células necesitan para cumplir con sus funciones vitales.
• Cuperosis. Ciertos problemas concretos de la piel como la cuperosis o la rosácea empeoran con el calor, que dilata los poros haciendo más visibles las venitas y las rojeces.
• Varices. Si tienes propensión a ellas, el verano no es la estación del año que más les favorece, ya que el calor ralentiza la circulación de retorno de las extremidades.
El bronceado es una especie de "lente óptica" que hace que nos veamos mejor, pero cuando desaparece, los daños ocasionados por el sol se notan.
Utiliza diariamente un protector solar para prevenir enfermedades y evitar que tu piel se manche. También a través de masajes que drenan la dermis y estimulan su regeneración, se consigue reafirmar el tejido muscular, tonificar y nutrir en profundidad.
Rehidratar el cuerpo
Aunque hayas hecho los deberes protegiéndote del sol concienzudamente, sus rayos pasan factura.
Dicen los entendidos en estética que el bronceado consigue el efecto visual de tener una talla menos como por arte de magia y, por si eso fuera poco, "defectillos" como la celulitis o la flacidez se atenúan a simple vista. Pero todo esto, a corto plazo, porque a medio y largo plazo el sol se convierte en una trampa mortal que nos hace pagar con creces las ganancias del primer momento.
Exfoliación obligada, comenzar de cero
Es el momento de renovar la piel, eliminar cualquier residuo de células muertas y unificar, de una vez por todas, su tono.
Para conseguirlo, nada como un par de sesiones de exfoliación semanales, mediante un masaje ascendente y en forma de círculos, insistiendo en zonas como los tobillos, las rodillas y los codos, más rugosas y con una mayor cantidad de melanina acumulada.
Nutrición a medida para la piel
Las células de tu epidermis piden a gritos un aporte extra de hidratación y nutrición después de la "sequía" provocada por los baños de sol, el cloro de las piscinas o la sal del mar. Regálales un gel nutritivo (los cuidados pueden, y deben, comenzar en el momento de la ducha), una loción corporal rica en agentes hidratantes y suavizantes y, ¿por qué no?, un masaje completo con algún aceite perfumado.
Cosmética reafirmante, ahora es el momento
Durante los meses de otoño no está de más sustituir la crema hidratante de cuerpo habitual por una que, además de aportar a las células la hidratación que necesitan, contenga activos reafirmantes que estimulen la producción de colágeno y elastina y que contribuyan a combatir la flacidez de la dermis. A menudo se comete el error de descuidar los cuidados corporales hasta la primavera y éstos no deben ser intermitentes sino constantes.
Varices, vigilancia extrema
El calor dilata los vasos sanguíneos, al tiempo que ralentiza la circulación de retorno. Dos factores que contribuyen irremediablemente a la formación de las tan temidas varices.
Para evitarlo, pon las piernas en alto siempre que puedas, recurre a los masajes drenantes y utiliza geles y lociones que activen la circulación y alivien la sensación de piernas pesadas. Notarás la diferencia.
El bronceado no es el único recuerdo que nos queda de las vacaciones. Hay otros, y no tan favorecedores.
• Arrugas. El sol es el factor oxidante número 1 y a estas alturas todas conocemos su influencia en el envejecimiento de la piel.
• Manchas. El coqueteo solar activa la melanina y no siempre de manera uniforme. No es extraño encontrar zonas del rostro o las manos "marcadas" a la vuelta de las vacaciones.
• Flacidez. Los rayos UVA van minando progresivamente las reservas de colágeno y elastina de la piel (responsables directas de su tersura y firmeza).
• Sequedad. El sol deshidrata y se "bebe" el agua que las células necesitan para cumplir con sus funciones vitales.
• Cuperosis. Ciertos problemas concretos de la piel como la cuperosis o la rosácea empeoran con el calor, que dilata los poros haciendo más visibles las venitas y las rojeces.
• Varices. Si tienes propensión a ellas, el verano no es la estación del año que más les favorece, ya que el calor ralentiza la circulación de retorno de las extremidades.
El bronceado es una especie de "lente óptica" que hace que nos veamos mejor, pero cuando desaparece, los daños ocasionados por el sol se notan.
Utiliza diariamente un protector solar para prevenir enfermedades y evitar que tu piel se manche. También a través de masajes que drenan la dermis y estimulan su regeneración, se consigue reafirmar el tejido muscular, tonificar y nutrir en profundidad.
Rehidratar el cuerpo
Aunque hayas hecho los deberes protegiéndote del sol concienzudamente, sus rayos pasan factura.
Dicen los entendidos en estética que el bronceado consigue el efecto visual de tener una talla menos como por arte de magia y, por si eso fuera poco, "defectillos" como la celulitis o la flacidez se atenúan a simple vista. Pero todo esto, a corto plazo, porque a medio y largo plazo el sol se convierte en una trampa mortal que nos hace pagar con creces las ganancias del primer momento.
Exfoliación obligada, comenzar de cero
Es el momento de renovar la piel, eliminar cualquier residuo de células muertas y unificar, de una vez por todas, su tono.
Para conseguirlo, nada como un par de sesiones de exfoliación semanales, mediante un masaje ascendente y en forma de círculos, insistiendo en zonas como los tobillos, las rodillas y los codos, más rugosas y con una mayor cantidad de melanina acumulada.
Nutrición a medida para la piel
Las células de tu epidermis piden a gritos un aporte extra de hidratación y nutrición después de la "sequía" provocada por los baños de sol, el cloro de las piscinas o la sal del mar. Regálales un gel nutritivo (los cuidados pueden, y deben, comenzar en el momento de la ducha), una loción corporal rica en agentes hidratantes y suavizantes y, ¿por qué no?, un masaje completo con algún aceite perfumado.
Cosmética reafirmante, ahora es el momento
Durante los meses de otoño no está de más sustituir la crema hidratante de cuerpo habitual por una que, además de aportar a las células la hidratación que necesitan, contenga activos reafirmantes que estimulen la producción de colágeno y elastina y que contribuyan a combatir la flacidez de la dermis. A menudo se comete el error de descuidar los cuidados corporales hasta la primavera y éstos no deben ser intermitentes sino constantes.
Varices, vigilancia extrema
El calor dilata los vasos sanguíneos, al tiempo que ralentiza la circulación de retorno. Dos factores que contribuyen irremediablemente a la formación de las tan temidas varices.
Para evitarlo, pon las piernas en alto siempre que puedas, recurre a los masajes drenantes y utiliza geles y lociones que activen la circulación y alivien la sensación de piernas pesadas. Notarás la diferencia.